(Reproducir primero, después leer...)
"Se trataba de un hombre, sensible, cariñoso, con manos suaves y ojos profundos.
Era distinto. No se acercaba a mi a preguntar mi nombre, siendo que se encontraba mirándome hace bastante tiempo. Noté enseguida su timidez y más notoria era ya que sus mejillas se tornaban rojizas cuando nuestras miradas se topaban.
Quizás el ambiente no era el óptimo para presentarse, quizás simplemente no se atrevía, tantos quizás y aún seguía abundando el silencio y el choque de miradas.
Asi que accedí a dar el primer paso. Lo saludé y le pregunté su nombre. "Felipe" me dijo. ¡Que coincidencia!, el nombre que a mi me encanta en el hombre (hasta el momento...) perfecto.
Su voz me cautivó totalmente. Sus facciones no eran perfectas, pero ésos pequeños detalles lo hacían único.
Conversamos bastante y de diversos temas, desde músicos hasta África. Era increíble, él de verdad era especial.
Y... de un momento a otro... lo besé. ¡LO BESÉ!, aquél roce, ésa sensación produjo como un terremoto en mi ser. Me dejó pegada al techo, volando en el espacio, contando estrellas, etc!. Jamás me había sentido asi.
Y... Desperté. Descubrí que en sueños encontré al hombre perfecto, en mis sueños lo besé. Pero... en la realidad él no existe."
Y éste fanatismo por los clichés jamás lo pude abandonar.
Es extraño como algo tan cursi me hace escribir más de cien palabras. Pero bueno...
quizás me tocó ser sentimental por cosas simples e imposibles, o quizás las cosas simples que siempre deben pasar, pero simplemente no suceden.
0 nerds fueron los testigos:
Publicar un comentario